Dolor y vergüenza
Tristemente, ese es el retrato que se tiene de Guatemala en el extranjero. Paraíso de asesinos, así describe al país un documental transmitido por la BBC, de Londres. El paraíso de los canallas, refugio de hienas, describe Laura Esquivel, escritora mexicana autora del sonado best-seller “Como agua para chocolate”.
Y es que la sociedad guatemalteca, nuestro régimen de justicia, se volvieron indulgentes, compasivos, con los asesinos. Ahí tenemos preso al que filmaron ejecutando a sangre fría a un motorista distribuidor de gas. Aún guardan prisión los que mataron al joven empresario Maximiliano Morel, de 26 años, por robarle un celular. Nunca se han encontrado a los responsables intelectuales del secuestro y asesinato de la niña Alba Michelle España, de nueve años, con fines de tráfico de órganos en Camotán, Chiquimula. Todavía no se inicia el juicio contra las dos mujeres acusadas del cruel secuestro y asesinato del niño Kenneth Alexis López, de apenas 4 años de edad, en Jalapa. Así, encontramos muchos casos de extrema crueldad, con agravantes de ensañamiento, alevosía y otras circunstancias, que hacen insuficiente la cárcel y que ameritarían penas más drásticas y un actuar eficaz y rápido de la justicia.
Que nos perdone Dios, pero en casos de tanta maldad y crueldad la justicia debe ser implacable, contra quien sea, para frenar la impunidad.
Urge que el Estado guatemalteco otorgue más recursos al sistema de seguridad y justicia, aunque nos quedemos sin deporte federado, sin ejército, sin instituto nacional de bosques, sin instituto de fomento municipal, sin instituto geográfico nacional, sin tantas secretarías de la presidencia y sin tanta institución inútil…pero, sin justicia, no podemos continuar viviendo en este país. El Estado tiene que volcarse a combatir la impunidad, ordenando y transparentando el uso de los recursos públicos, si es necesario, reduciendo el sueldo de los magistrados y otros funcionarios que tienen sueldos superiores a los 70 mil quetzales mensuales. Si se pusiera un techo de 20 mil a los sueldos en el Estado, habría más fondos para el sistema de justicia y menos corruptos con ambiciones de optar a los cargos públicos.
Imponer la ley, no dejar crimen sin castigo, fortalecer la justicia y la investigación criminal, eso, debería ser la prioridad del Estado, para no seguirnos hundiendo en el dolor y la vergüenza.
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Publicado por Byron Barrera Ortiz para Byron Barrera Ortiz el 7/25/2011 05:46:00 PM













